Aguas del Golfo de Alaska: Un fenómeno natural de lo más curioso

Aguas del Golfo de Alaska: Un fenómeno natural de lo más curioso

En el Golfo de Alaska tiene lugar un fenómeno natural de gran belleza, que se origina cuando el agua dulce y cargada de sedimentos de los valles y ríos glaciares se topa con el agua salada del océano. Allí, en el golfo, los dos tipos de agua se entrelazan, un azul oscuro, que se funde con un azul más pálido. Da la impresión de que ambas masas de agua no se mezclan y ha llegado a convertirse en uno de los grandes falsos mitos de la naturaleza.

 

 

Informalmente llamado “el lugar donde dos océanos se encuentran“, la explicación de la foto es simple como relataremos más adelante. Fue realizada durante un crucero de investigación de oceanógrafos en 2007, cuyo objetivo era estudiar el papel que juega el hierro en el Golfo de Alaska y cómo logra ese hierro alcanzar ciertas áreas en el Pacífico norte.

 

Kenneth W. Bruland, profesor de ciencias oceánicas en la Universidad de California-Santa Cruz, estaba en ese crucero. De hecho, fue él quien tomó la foto. Dijo que el propósito del crucero era examinar los enormes remolinos (corrientes oceánicas de movimiento lento conocidos con el nombre “Eddies“), que se extienden desde la costa de Alaska a el Golfo de Alaska.

 

En concreto, los remolinos junto a la costa de Alaska a menudo llevan consigo enormes cantidades de sedimentos glaciales, arrastrados por ríos como el Copper, el cual porta una cantidad de arcillas, que “colorean” y enturbian el agua. Los eddies son fenómenos naturales muy conocidos y estudiados. Tanto, que fue precisamente Kenneth el que desmintió el mito del Golfo de Alaska mientras estudiaba sus propiedades.

 

 

¿Se mezclan ambas masas de agua o no? Por supuesto que sí. Lo que pasa es que no lo hacen de forma inmediata. La diferencia de densidad, debida a la temperatura o la salinidad, por ejemplo, hace que dos aguas se comporten como dos líquidos distintos. Con el tiempo ambas aguas se homogeneizarán y se mezclarán de manera natural. Pero mientras tanto, se generan fenómenos conocidos como termoclina o haloclina, que son “barreras” naturales en las que dos aguas con diferentes propiedades están en contacto sin mezclarse. En el caso del Golfo de Alaska, además de la diferencia de densidad, las aguas resultan espectaculares por los sedimentos y lo convierten en uno de los fenómenos naturales más bellos del planeta.

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